LA CARA OCULTA DE LA VIDA
UN PROBLEMA DE ACTITUD
viernes, 9 de enero de 2015
domingo, 7 de octubre de 2012
Y TUS TACONES???
Existe un problema entre cada persona, todos en cualquier momento nos cohibimos y dudamos hacer algo.
salimos al mundo con temores aveces con horrores, es menester entonces poneros los tacones para que el mundo sienta las pisadas, que vean quien es el camina!!!.
no se puede vivir siempre entre las sombras que si llegamos a perecer, sientan que han perdido a alguien que necesitan, que aunque crezcas llorando, te despidas sonriendo, pues no hay grandeza mas grande que ser el elogio de la vida, que ser el puente de las generaciones.
cada quien traza lo que quiere, pues la dependencia existencial es casi nula en nuestros pocos y escasos sentidos, el temor a veces lo definimos como un estado simplemente mental; pero, solo y únicamente cada individuo decide cómo quiere que escuchen sus pasos, que tan fuerte quieres que se escuche, por ello ve a tu vejo armario, acude a aquellos que has dejado atrás en la vida y que crees que es mejor que oculto este y desempolva los buenos principios que has cohibido, ponte los tacones y hazle entender al mundo que no es cualquiera el que camina.
viernes, 4 de mayo de 2012
jueves, 3 de mayo de 2012
domingo, 29 de abril de 2012
EL RABINO
Los habitantes de un pequeño pueblo judío se preguntaban por qué el rabino desaparecía misteriosamente las vísperas de sábado y, habiéndose reunido, pensaron que tenía misteriosos encuentros con el Todopoderoso, ya que era un hombre muy espiritual. Decidieron, por tanto, que uno de ellos les seguiría cuando se “escapara” para averiguar qué hacía.
El día concertado, el hombre encargado de seguirle observó con asombro como se retiraba y se disfrazaba de un pobre mendigo y acudía a la cabaña de un inválido para prepararle la comida del sábado y limpiarle la casa, y otro tanto hacía en casa una anciana pobre.
Cuando el “espía” regresó, los demás le preguntaron con interés:
- ¿Has visto ascender a nuestro rabino a los cielos?
- No -contestó él-, le he visto ascender mucho más arriba
LA RANA Y EL ESCORPIÓN
Cierto día, se encontraba una rana a la orilla de un pequeño río. Se disponía a cruzarlo a nado cuando acercó un escorpión y le dijo:
- Rana, yo también quiero cruzar el río. Yo no sé nadar, así que, ¿puedes ayudarme a cruzar el río sobre tu lomo?
La rana le contestó casi al instante:
- Claro que no. ¿Crees que no te conozco, escorpión? Si yo te llevara sobre mí, me picarías con tu aguijón y moriría.
- No lo haré -prometió el escorpión-. ¿No te das cuenta, rana, de que si yo te picase, ciertamente morirías, pero yo me hundiría contigo? Ambos pereceríamos, no tiene sentido que lo hiciese.
La rana lo pensó y finalmente aceptó, pensando que era lógico el agumento del escorpión. Así pues, éste montó sobre su lomo y comenzaron a cruzar el río. Cuando estaban sobre la mitad, el escorpión picó a la rana, inyectándole su veneno mortal. Mientras la rana se hundía, y con ella el escorpión, solo acertó a preguntar:
- ¿Por qué has hecho esto, si sabías que moriríamos los dos?
El que le había picado contestó:
- Lo siento. No pude evitarlo. Es mi naturaleza..
- Rana, yo también quiero cruzar el río. Yo no sé nadar, así que, ¿puedes ayudarme a cruzar el río sobre tu lomo?
La rana le contestó casi al instante:
- Claro que no. ¿Crees que no te conozco, escorpión? Si yo te llevara sobre mí, me picarías con tu aguijón y moriría.
- No lo haré -prometió el escorpión-. ¿No te das cuenta, rana, de que si yo te picase, ciertamente morirías, pero yo me hundiría contigo? Ambos pereceríamos, no tiene sentido que lo hiciese.
La rana lo pensó y finalmente aceptó, pensando que era lógico el agumento del escorpión. Así pues, éste montó sobre su lomo y comenzaron a cruzar el río. Cuando estaban sobre la mitad, el escorpión picó a la rana, inyectándole su veneno mortal. Mientras la rana se hundía, y con ella el escorpión, solo acertó a preguntar:
- ¿Por qué has hecho esto, si sabías que moriríamos los dos?
El que le había picado contestó:
- Lo siento. No pude evitarlo. Es mi naturaleza..
EL PEQUEÑO LAUREL
Había en cierto lugar un bosquecillo con arroyos de agua fresca y cristalina. La variedad de árboles era inmensa, y todos ellos buscaban crecer, ser más fuertes y llenarse de flores perfumadas en primavera, pero aunque no les preocupaba echar raíz.
Sin embargo, un laurel dijo:
- Yo prefiero gastar toda mi savia en tener una buena raíz, para crecer y ofrecer mis hojas a todos los que las necesiten.
Los otros árboles, orgullosos de su belleza y colorido, se admiraban a sí mismos y se reían del laurel, que hubo de oír en todo momento las burlas de los otros, que le decían:
- Laurel, ¿para qué quieres tener una gran raíz? Fíjate, a nosotros nos admiran por nuestra belleza, no necesitamos tener apenas raíz para tener un follaje tan abundante y colorido que merezca la alabanza de todos. ¡Deja de pensar en lo que los otros puedan necesitar, preocúpate de ti mismo!
Pero el laurel deseaba amar a los demás y siguió preocupándose de tener unas raíces fuertes.
Un día, vino un gran temporal, con lluvias y fuertes vientos que sacudió todo el bosque. Los riachuelos desbordaron y el agua inundó gran parte del terreno. En los árboles, incluso los más grandes, sopló el viento con gran fuerza y, sin que pudieran hacer nada para evitarlo, los derribó, arrancándolos y tumbándolos. En cambio, el pequeño laurel, como tenía una gran raíz y pocas ramas, simplemente perdió algunas hojas, por lo que todos comprendieron que lo que nos mantiene firmes en los momentos difíciles no son las apariencias, sino lo que está oculto en las raíces, en el corazón mismo, en el alma.
Los valores que logres cultivar y los principios que basan tu vida, son los que te han de servir en el momento de la prueba, "no en vano siembra el sembrador" sino que de lo que sembrares, eso segarás.
Tomado de:http://parareflexionar.blogspot.com/
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